Cosas que hacer una tarde de domingo sin futbol

tarde de domingo

Lo peor de que ayer fuese sábado es que hoy es domingo y como buen domingo me he levantado a mediodía y no tengo el cuerpo para volteretas. Así que he comido como el culo y la tarde amenaza tormenta. Es nosequé fiesta religiosa, repican las campanas y a cada campanada me vienen más ganas de volver a vomitar. Para colmo esta semana no hay jornada por un partido de la selección. Menudo panorama: una tarde de domingo que promete durar lustros. Una cosa es cierta, en tardes como esta las posibilidades de hacer cosas se despliegan sobre la mesa del salón como la baraja de un mago y así comienza otra dura batalla.

Se me ocurre que podría salir a pasear bajo la incipiente llovizna por el bosque, subir a la Silleta del Moro, o coger la bicicleta, que se estará anquilosando en el trastero, e ir a ver como desagua el pantano de los Bermejales. Me llama Mike para que vaya a su casa a jugar un poker, o unos Colonos de Catán… o si no encontrásemos a nadie más con quien jugar podríamos echar unas partidas de ajedrez. Otra opción es salir a merendar unos gofres, o unos crepes con alguna amiga con quien poder cantar la nueva canción de los Lori: “… y beber todo ese batido/ acompañarlo después con vino. / Beber hasta emborracharme/ hasta caer rendido y levantarme.” Aunque se me olvida que ya no bebo si tengo que conducir. También podría ponerme a seguir dándole forma a ese poemón sobre los nombres de las cosas con el que llevo semanas perdiendo la cabeza. Pero en verdad me apetece salir de aquí, podría ir a casa de mis tíos y ver a mis primos o ir a ver a mis sobrinos, aunque no sé, no vaya a ser que me pase como a Alex y en un alarde de juventud y regate me esguince en tobillo imitando a Ibra en la placeta de su urbanización. Creo que han puesto en nomeacuerdobiendequepalaza una feria del libro antiguo, podría ir a buscar esa novelita de Jota Sender que me recomendó Papá sobre Billy The Kid y que me apetece tanto leer. En la tele y están reponiendo por enésima vez “La historia más grande jamás contada”, cambiar de canal no lo concibo, lo mejor que puedo hacer con el mando es darle a ese botón rojo que pone POWER y ver como la pantalla se funde en negro…

En estás estoy cuando miro por la ventana y resulta que también se ha fundido en el mismo color y que la tarde ya es solo el mal recuerdo que se esfumó parece ser que hace un buen rato, porque la noche luce radiante y vuelvo a tener unas ganas de lunes que asustan.

JUAN E. MARTÍN

— ¿Os ha gustado?. —Siiiii!! — Pues un me gusta y colorín colorado.

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