Las ilusiones

las ilusiones - la caja negra

Los ilusos. Jóvenes artistas que quieren dedicarse al cine, al teatro, a la pintura, a la música, pero no lo consiguen. O tan sólo en el ámbito doméstico, casero. Pasan mucho tiempo sin trabajar. Y es muy importante a qué dedican su tiempo libre. Su tiempo libre, de alguna forma, es su trabajo.

Jonás Trueba. “Las ilusiones”. Periferia. 2013.

Se podría definir la deslocalización en la literatura o en el arte en general como esa manera en que el artista saca de contexto su obra, enajenándola de su hábitat natural para contar lo mismo desde otro prisma y con otras mimbres. Si un director de cine como es Jonás Trueba escribe un libro no está haciendo otra cosa que su cine pero de otra manera. De alguna manera está deslocalizando su arte (su cine). Conozco pocos libros en este ámbito de los que se pueda decir que hayan salido ileso del proceso. El de Jonás Trueba tampoco. El libro se queda corto en muchos sentidos como si de una madeja de caminos entremezclados se tratara y en el que, tires del hilo que tires, nunca alcanzas a encontrar una salida digna. Pero me parece un ejercicio honesto desde el punto de vista artístico. Es como la precuela de “Los ilusos”. Además no creo que “Las ilusiones” sea un libro con pretensiones de ser más de lo que realmente es: un cuaderno donde el autor ha plasmado sus ilusiones de creación, las ilusiones como gérmen de su posterior largometraje, contando las distintas maneras de empezar, de terminar; no habla de planos ni de términos técnicos sino de ideas, de lo que quiere contar en esa hipotética película que va cambiando a medida que avanza el libro. Se trata de una obra literaria sobre el cine, ¿metacine? Bueno, eso. A través de él se intenta contar lo que será el cine, una futurible ficción (que es el doble) desde la realidad cotidiana. Es un retrato del joven artista de este siglo, del iluso que intenta crear y sobrevivir a la misma vez. El libro está lleno de citas pequeñas, sublimes… Camus, Hemingway, Wilder… no hay argumento ni tiempo. El tiempo es el tiempo del artista, ni más ni menos. Me gusta cómo lo cuenta, a modo de frases sueltas, igual que sus pensamientos, un poco deslavazado y errático. Contradictorio. Muy posmoderno a pesar de mantener unas referencias clásicas sólidas. Pero me convence su atrevimiento y su lenguaje. Sus temas y su actitud. Hoy en día es casi imposible dedicarse a lo que a uno le gusta y no queda más opción que la de buscarse la vida como uno mejor pueda. Hay que aprender a dejarse llevar, es necesario asimilar las cosas y saber convivir con la frustración.

A. Parker

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