Sobre heroes, dioses, demonios y tumbas

el-mundo(1)

JUAN E. MARTÍN

“¿Sería uno tan duro con los seres humanos si se supiera,
de verdad, que algún día han de morir y que nada
de lo que se les dijo se podrá ya rectificar?

Ernesto Sábato“Sobre héroes y tumbas”

Parta este texto con la premisa de que con el paso del tiempo me estoy convirtiendo en un auténtico sociópata. Cada vez me cuesta más comulgar con el pensamiento colectivo, y la sociedad cada vez me lo pone más difícil. Hace un tiempo me bastaba con no salir a las discotecas, no ir a los macrofestivales, no ver las superproducciones y no pagar nada a plazos, pero creo ver un mundo cada vez más inhumano, la sociedad se ha convertido en una masa gris, informe y alienada, una bestia mansa, ciega, sorda y muda que cree ver, oír y hablar. El individuo es cada vez más orteguiano y sobre él influyen cada vez más circunstancias lo que le provoca una mayor despersonificación y una gran insatisfacción. Esta despersonificación y esta insatisfacción bifurca a las personas hacia dos salidas, la cual más hipócrita. La primera es esconderse bajo máscaras por el temor a ser reconocidos en la persona en la cual se han convertido, por esa razón se inventan personajes y amparados en ellos, y bajos sus disfraces dicen lo que no son capaces de decir y de las formas que no se atreven a actuar. Crean una suerte de superyo freudiano con tendencia autodestructivas, se crean su propio Némesis. Este es el motivo principal por el que suelo utilizar la primera persona con el compromiso y la responsabilidad que eso implica. El personaje de mis poemas soy yo y yo soy el que suscribe este texto.

La otra gran deriva que utiliza la sociedad para expiar sus culpas y hacer realidad sus anhelos consiste en crear mitos mundanos. Idolatran becerros dorados de las formas más inverosímiles, de este modo han creados Armstrongs, Pistourius, Papas de Roma, Reyes de España o Beatrices Talegones, votan políticos cada cuatro años a los que después responsabilizan de lo que ellos mismos han votado convirtiéndolos en cabezas de turco que decapitar preferiblemente a amputar las suyas cuando se descubren reflejados ante ellos. Del mismo modo en el que la sociedad crea idolos a los que adorar, crea monstruos a los que abominar. De hecho esos dioses, a menudo, se le transforman en demonios. De esta forma la sociedad llega a renegar de si misma y se convierte en un Saturno, antropófago y feroz.

En definitiva la causa principal de mi desapego para-con la sociedad son las carencias en honestidad, en implicación y en responsabilidad que están creando una sociedad cada vez más hipócrita y voluble. Resulta que el mundo es un lugar maravilloso que podemos destrozar a nuestro antojo y realmente es muy triste que pudiendo crear lo bello, creemos lo horrendo.

“¿Te das cuenta Martín, la cantidad de sufrimiento
que ha tenido que producirse en el mundo
para que se haya hecho música así?”
E.S. (S H Y T.)

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