Vicios difícilmente confesables (IV). Camela

camela

Hay binomios inseparables: feria-rebujito, Starsky-Hutch, fútbol-pipas… en mi vida uno de esas asociaciones indisolubles es viaje largo en autobús- Camela. Camela me han acompañado a lo largo de los últimos 17 años a lugares como Paris, Oporto, Florencia, Madrid o Benicasim. Camela en los auriculares y mochila al hombro he recorrido medio mundo viajando en autobuses, desde mis tiernos 14 añitos con mi walkman Sony y su cinta de “Sueños inalcanzables” comprado en gasolinera, mi salto a la mayoría de edad con la que ya podía votar, ir a la cárcel o comprarme un discman Phillips último modelo full-logic con el cedé del top manta “No puedo estar sin el”, mi paso a la madurez con su “Amor.com” camino del FIB 2001, con mi carátula del “Tigermilk” de Belle & Sebastian en las manos para pasar desapercibido mientras canturreaba por lo bajini “… amor y cariño punto com es el dominio de los dos y está registrado en mi corazón, sin ti ya no podría vivir. El ciberespacio, tu y yo, la red se llena de pasión, no tiene fronteras nuestro amor.”

El origen de este vicio proviene de la primavera de 1995, viaje de estudios de 8º de EGB, Otura (pueblo del extrarradio de Granada, al pie de Sierra Nevada)- Vejo (Reynosa, pueblo de la cordillera cantábrica). Aproximadamente 950 kilómetros (1900 ida y vuelta) y una sola cinta de casette de apenas 45 minutos, modo auto reverse. No he hecho exactamente los cálculos pero así a grosso modo me salen unas 30 escuchas ininterrumpidas, una y otra vez de sus canciones, me sé el orden de memoria: 1. Sueños inalcanzables 2.Guarda tus palabras 3. Háblale de mi 4. Vivir por vivir 5. La estación del querer 6. Marioneta de su vida (2ª parte) 7. Espina de amor 8. Un cielo sin estrellas 9. Vuelve junto a mi 10. Morir de amor 11. ¿Qué he conseguido? 12. No puedo enamorarme.

He de decir, en mi defensa y en la defensa de mis compañeros de promoción que éramos un poco pardillos. A los niños de mi generación por esa época no nos interesaba ni la música, ni las niñas, estábamos a lo nuestro y lo nuestro eran el partido de todos los recreos contra 8º A, los tazos, Bola de dragón y Oliver y Benji, de ahí que no nos sacaran. Las niñas no, las niñas iban a lo iban, influenciadas por la ciudad, empezaban a ponerse falditas vaqueras, a menstruar, querían darnos besos y jugar al conejo de la suerte. Y además escuchaban a Camela ¡Malditas! Por su culpa perdimos tantas cosas… la inocencia, por ejemplo.

Después de ese traumático e iniciático viaje, vinieron muchos más, tras ese verano pasaron muchas cosas, empezamos el instituto, nos salió barba, nos cambió la voz, empezamos a fumar y a malearnos, pero la culpa, toda la culpa fue suya, de Camela y de las niñas.

JUAN E. MARTÍN

Juan E. Martín escribe en el blog: http://loscaminoscirculares.blogspot.com.es/

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